11 de agosto de 2014

Faltan controles de alcoholemia en la ciudad de Córdoba

Faltan inspectores de tránsito en la ciudad de Córdoba
Juan Pablo Martinez, periodista del diario Día a Día salió con un equipo de Día a Día a recorrer las calles de la ciudad en la madrugada del sábado 9 de agosto y no consiguieron dar con un control de alcoholemia en las principales calles de la ciudad.

A continuación la nota que se publicó en el diario el 11 de agosto:

5 am. La música rebota en Larrañaga esquina Buenos Aires, en pleno Nueva Córdoba, y la calle desborda en gente como un boliche. Es que comienza el epílogo de la noche, las luces en las pistas de baile se encienden y es hora de volver a casa.

De repente, el barrio se llena de autos y motos, se escuchan aceleradas, gritos, cantos, más música. Muchos de esos vehículos son conducidos por personas que han estado ingiriendo alcohol, y no lo ocultan. Varios muestran desde los habitáculos los vasos llenos y las botellas vacías. Hablan, cantan, pero poco se les entiende producto de la anestesia etílica que les enreda la lengua.

Se observaron varios de estos casos durante la recorrida, pero se tardó poco más de una hora en encontrar algún control de alcoholemia municipal.

Rafael Núñez en toda su extensión, Octavio Pinto, Caraffa, Humberto Primo, Colón, General Paz, bulevar San Juan, Illia... Se buscaron los puestos de control por casi todas las avenidas más importantes, pero en Córdoba, ciudad con una gran movida nocturna, son casi inexistentes.

En Hipólito Yrigoyen e Ituzaingó brillaban las balizas amarillas y azules: ahí estaba el control, el único montado en la enorme geografía bolichera de Córdoba. Porque vale apuntar que la noche tiene vida en Alta Córdoba, el Cerro de las Rosas, en los alrededores del estadio Mario Kempes y en el ex Mercado de Abasto, por nombrar algunas zonas además de Nueva Córdoba.

Faltan inspectores de tránsito en la Ciudad de Córdoba


Los inspectores municipales reconocen que son escasos los controles de alcoholemia que se realizan en la calle. Desde la repartición de la Policía de Tránsito apuntan que deberían existir al menos cuatro equipos de trabajo por noche –los operativos se montan los jueves, viernes y sábados– pero existe sólo uno y aseguran que esto se debe a la falta de personal y alcoholímetros para hacer los tests en los conductores.

Eduardo Garbino, delegado de los inspectores de Tránsito, cuenta que sólo se dispone de siete aparatos para los operativos y actualmente están trabajando con tres ya que cuatro están siendo calibrados en Buenos Aires.

Con la importancia que tienen estos controles para la seguridad de las personas, en la ciudad apenas hay uno. La repartición tiene 500 empleados y no alcanzan para cubrir todas las tareas que hay que desarrollar. El intendente (Ramón Mestre) nos prometió que íbamos a ser mil los inspectores y estamos esperando esos refuerzos”, se queja Garbino.

Según estadísticas de los trabajadores, en promedio se “engancha” a 50 personas conduciendo con algunas copas por encima de los límites permitidos (en la ciudad es 0,4 gramo de alcohol en sangre) sólo con la actividad de este único equipo de control.

En muy raras ocasiones hay dos puestos de control en la ciudad: “Esto pasa solamente para el Día del Amigo, Navidad y Año Nuevo. Pero sin personal, no se puede hacer más”.

“Por ahí se suele ver a los inspectores de la Muni. El problema es que están siempre en el mismo lugar y es muy fácil evadirlos. En esto deberían ser más rigurosos, porque los controles son importantes para prevenir accidentes”, indicó Eduardo Molina, cuenta un taxista.

Garbino da cuenta de algo peor: “Cuando pasa algún accidente grave, bajan las ordenes para que intensifiquemos los controles. Por la actividad nocturna que tiene Córdoba hacen falta cuatro puestos móviles por noche, uno en cada punto cardinal de la ciudad. El intendente que algún día invierta en esto se va ahorrar mucha plata en salud pública: lo que no nos ponen a nosotros, se va al Hospital de Urgencias. Y ya es tarde, porque el accidente ya se produjo”.

La Muni admite que es poco lo que se hace. Los funcionarios responsables de ordenar y administrar el tránsito de Córdoba reconocen que los controles de alcoholemia son mínimos en la ciudad, y adelantan que buscarán fortalecer el cuerpo de inspectores en las calles.

Así se lo admitió a Día a Día Pablo Farías, subsecretario de Tránsito de la comuna. “Es insuficiente lo que se hace hoy en materia de controles de alcoholemia. Es necesario hacer inversiones en infraestructura y personal para que sean más efectivos los controles”, dijo el titular del área.

Según el funcionario, hay que adquirir más alcoholímetros y grúas, e incrementar el número de inspectores. “Pero no se si la ciudad está en condiciones de tomar a más empleados municipales para cubrir estos controles”, reflexionó Farías.

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